Un día de primavera en pleno invierno,
Buena música que me deja soñar despierta sumado a un buen baño relajante y un cocktail de caramelos con cigarros en la cama.
Buena combinación para un sábado previo a un no se qué…
Una vez más, la casi obligación de salir al ruedo. Algunas veces con más ganas y otras…bueno, otras…en las que me encomiendo a dios y a mis amigas para que después el domingo que se venga no sea tan bravo conmigo.
Debo admitir, que el hecho de que siendo 21 de Julio y hayamos escalado hasta los 20 grados me genera una cosquillita en el cuerpo que me dice que estas son de esas situaciones que se deben aprovechar. Y sabiendo de antemano que yo podría dejarla pasar, me pongo en acción y empiezo a “prepararme” para lo que sería una noche divertida, como tantas que han pasado en todos estos años.
Y pongo prepararme entre comillas porque la verdad es que yo decido por lo gral salir de un momento al otro, con lo cuál el tema de la vestimenta es casi un trámite. Lo que cuesta ahora un poco más, aunque se haga rápido, es el arranque.
No les pasa que ya salieron tanto, ya bailaron 248.000 temas, se tomaron 396.000 tragos, y escucharon todo tipo de cosas que piensan en ir a bailar y les da pereza?
Yo ya baile, ya tomé, ya arruiné, ya tuve que parar el auto porque me hacía pis, ya me hice pis de la risa, ya llore, ya dije cuanto amo a los que realmente amo con esa honestidad que solo tiene el borracho, ya me subí a parlantes, ya me quisieron tirar de alguno, ya me pelié, ya me amigue, ya me hice amigos en la entrada, en la barra y en el baño, ya me enamore, ya me reí de mucha gente, ya cuide de una amiga en ruinas o de alguna a punto de arruinarlo todo, ya me fui con las luces prendidas, ya pasé por el automac una y otra y mil veces.
Que dicen, lo hago una vez más?