
Una tarde como cualquier otra, me encuentro mirando mi casa nueva, a la que me mude hace tan solo un mes, y viendo de aca y de alla que puedo mover, que puedo cambiar y donde remodelar.
En el camino voy pasando por objetos decorativos de un lado al otro, y chocando con portarretratos que ya no se si quiero tener, cuando me tropiezo casi como una casualidad buscada con una caja llena de fotos.
Que tema el de las fotos...
Las fotos tienen la particularidad de llevarnos de viaje. Siempre pueden llevarnos para algún lado, muchas veces no sabemos a donde, porque no sabemos con que nos podemos encontrar, pero sin duda SIEMPRE nos transportan…
Y una buena foto es un momento eterno. Siempre pasado, algo que siempre quedó. Son esas cosas que no se borran. Pedacitos de vida diría yo.
Se dieron cuenta que no existen fotos que veamos del presente y mucho menos del futuro?
Todas las fotos son momento ya vividos, instantes irrepetibles, porque ningúno fue como ese.
Hay fotos que nos sacan unas cuantas sonrisas y otras que nos roban una lagrima. Las segundas son las que sirven para limpiar la casa en una mudanza por ejemplo, como en este caso.
Después hay todo tipo de cosas. Amigos que están, amigos que se fueron un poco mas lejos, gente que podríamos ver y por alguna razón ya no lo hacemos tanto, y gente que lamentablemente ya no podremos volver a ver. Pero todas, absolutamente todas esas imágenes fueron fragmentos de nuestras vidas y de lo que hoy somos.
Mientras veo todo esto pienso en la maldita era digital, y en como se perdió la magia de ver de tanto en tanto estas partículas de vida junto con algún ser querido o bien en soledad. Y me lleno de ganas de ir a revelar todos y cada uno de los documentos que tengo encerrados dentro de esta cajita, que ya no es de madera como las de antes. Ganas que seguramente en unos días se van a olvidar de las ganas que tenían de recordar.
Porque será que muchas veces dejamos de hacer lo que queremos y prácticamente nos olvidamos de ello?
A donde se va todo ese entusiasmo?
Será que vivimos tan apurados para todo que se nos va perdiendo por el camino?
Y si viviéramos tomándonos mas tiempo, aunque sea un poco mas de tiempo para hacer, pensar y decidir que es lo que queremos?
Digo, que tal si aprovecharamos los momentos como cuando sacábamos una foto, de esas en las que nos teníamos que preparar porque si salía mal quizás se acababa el rollo?
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