
Odio ver mi cara y darme cuenta de que me pone triste estar sola.
Odio notar que cada vez es más difícil encontrar a alguien afín.
Hasta he llegado a pensar si hubiera sido mejor conformarme como lo hace el resto.
Y aunque no crea ni yo estar pensando en esto, lo hago, porque el dolor de la soledad por las noches se agiganta y a veces no me deja pasar el aire por la garganta.
El dolor no cesa, la sensación no cambia, y la incertidumbre de que será de mi vida en unos años se acrecienta junto con los mismos.
Por momentos daría cualquier cosa por volver a sentirme única.
Y mientras releo lo que acabo de decir tengo una revelación: nadie me hace única, yo ya lo soy sola y así debería vivirlo.
Quizás la salida a este estado sea aprender a estar bien, estando sola.
Sea ser feliz conmigo misma, sin esperar nada ni a nadie. Sin llenarme de esa ansiedad que me está comiendo el cuerpo.
Pero claro, que tonta! Con lo que sufro de ansiedad, como no me di cuenta antes, que debo dejar de esperar, que es lo que más ansias me genera!
Debe ser bueno vivir sin esperar cosas maravillosas, o al menos debe ser más relajado.
Mañana voy a intentar recordar esto que digo y levantarme pensando en vivir cada minuto de mi día sin esperar o pensar en lo que vendrá a mi vida.
Sin meterme presión en si voy a salir, si voy a conocer a alguien o simplemente en pensar si tengo ganas de hacerlo.
Solo voy hacer lo que tenga ganas de hacer, si esperar nada a cambio, sin esperar sorpresas, sin esperar a mi futuro, porque como ya se dijo muchas veces: la espera desespera.
Así es que mañana voy a vivir mi vida de soltera, contenta con ella y aceptándola de cualquier manera.
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